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RESIDENCIA EN MI TIERRA

PLAZA CÍVICA (2007)- EX D2 (2009)

 

Voy con el cuerpo y con las imágenes que han permanecido en él, salen solas al aproximar huesos y piel a los muros, al suelo, respirar frente al cemento descascarado. Hay mucha historia, mucha política, mucha subjetividad, mucha ciencia, mucha ley, mucha palabra...¿Qué dice esta gráfica tan única de un espacio tan crítico?. Entonces, va apareciendo la posibilidad de pensar la historia personal y colectiva desde distintas posturas y acomodos del cuerpo, del ser. El testigo de quien acompaña desde la fotografía es importantísimo, es una mirada de cuidado y contención. Prima, padre. Al estar frente al umbral de la desaparición es fundamental contar con un acompañante...alguien capaz de dialogar con la pertenencia y el vacío...

Residencia en mi Tierra es una acción que vincula cuerpo, inconsciente colectivo y arquitectura. Nace de la investigación en torno a actos restaurativos en espacios de carga sociopolítica.

Ex Comisaría de la Policía de Rosario. Actual Museo de la Memoria Plaza Cívica, y Ex D2. Ex Centro de Inteligencia de la Policía de Córdoba. Actual Archivo Provincial para la Memoria. 
Fotos Sofia Daichman y Sergio Solomonoff.

MIRTA Y ALICIA
(Fragmentos de una conversación en casa de Mirta, Parque Patricios, Buenos Aires)
22 de Octubre 2007
"Central Trabajadora Argentina.
Lo voy a llamar al celular. Escuchame una cosita. No te imaginás.
En la cárcel estábamos organizadas
Las celdas eran de 4. otras compañeras.
Responsables. Con ella tenía muy buena onda.
Recordar con quién, historia humana y de memoria. La empiezo a encontrar ahora.
Entrevista a los sindicalistas. Conocía a todos.
Desde los 14 que milita."

 
 

Residencia en mi tierra es resultado de la estancia artística que realicé en Argentina de octubre 2007 a enero 2008. La propuesta consistió en un viaje de registro de los lugares, personas y fenómenos a partir de los cuales construí los conceptos de espacio-cuerpo-memoria en torno a mi calidad de exiliada por la dictadura argentina. Fue un proceso creativo de recuperación y restablecimiento del vínculo con mi origen de manera abierta e intuitiva. Busqué colocarme de frente a información para mí velada durante los casi 20 años de exilio. El cuerpo y su mundo sensorial, en interacción con espacios cargados de historia personal y colectiva, fue el mediador protagónico de ese diálogo. La (re)constitución de mi identidad fue explorada a través de movimientos (ensayos y acciones en espacios públicos), palabras (escritos, lecturas, símbolos), imágenes (foto, símbolos, video) y sonidos (entrevistas, audio, música). La búsqueda de huellas, resonancias, gestos, objetos y presencias-ausencias marcó una rutina casi obsesiva de observación y acumulación de material, dando lugar a acciones muy concretas de apropiación como el colocar el cuerpo  en espacios públicos con carga socio-histórica; entrevistar a mi familia y personas que vivieron la represión; recorridos urbanos con registro de lugares y objetos. Las nociones de ESTAR y PERMANECER se volvieron ejes principales para definir trayectorias y formas de interacción con el entorno. Estar, como un acto de presencia que se consolida al ubicar el cuerpo en el espacio. Permanecer: calidad de perdurabilidad de ese cuerpo-ser-historia.

Desde esta perspectiva intenté como bailarina y artista del cuerpo reconstruir un nuevo mapa kinestésico y sensorial a partir de la conexión con las “partes perdidas u ocultas”. Es decir, todos los estímulos significativos, altamente relacionados con estados emocionales, se convirtieron en códigos de movimiento, consignas de utilización del espacio y los objetos, actos o elementos de composición o funcionamiento, temáticas a abordar, etc. La cuestión era generar un observador interno suficientemente consciente y afectivo para poder rastrear lo “perdido” y generar un balance interno entre lo cotidiano-extracotidiano. Balance que me permitiera reconocer una y otra vez lo familiar y lo extraño, viviendo el desface de esa particular fragmentación. La danza es movimiento con el mundo y del mundo en relación vida-muerte con una misma. La danza es país-tierra-territorio a explorarse como exploramos por debajo de nuestra axila.  

La Pregunta fue el eje discursivo de la residencia y la consigna de todos los días para dejarme llevar y abrir el horizonte de posibles respuestas que fueron llegando como al exponerme a vibrar frente a un muro de un ex centro clandestino de tortura y desaparición de personas, al acostarme dentro de un calabozo mirando la ventana del techo, al permanecer frente al río Paraná en silencio, al entrevistar a los habitantes de mi primera casa antes de salir al exilio, al observar a los porteños en el “subte” con una historia a cuestas difícil de descifrar, al sumergirme en el helado río San Lorenzo en Tucumán y al vivir la imponente soledad de un glaciar en Patagonia. Algunas imágenes casi banales: instantes de parques en donde nunca jugué y perros que no son míos. Todas ellas acciones que fueron motivadas por el despertar de la memoria, del recuerdo, de la exposición de los sentidos.  

(Abajo: viaje a Ushuaia y Calafate)

 
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